Más de alguno pensará que me subí al tren del mame y me convertí mágicamente como “muchos” en crítico de cine profesional con un posgrado en psicología por tan solo ver la película “Guasón (Joker)” pero la realidad es que no pretendo repetir lo que todo mundo ya dijo en sus redes sociales, que no es para niños, que la paleta de colores, que los relojes con 11:11, etc…
De entrada, este post lo estoy subiendo más de un mes después de haberse estrenado Guasón a nivel mundial, no sé si soy el único, pero cuando la colectividad habla y publica en exceso de una película o serie, mi principio “antiborreguismo” hace que pierda el interés en verla, recuerdo cuando Netflix me saturó con publicidad sugirió ver el tráiler previo a su estreno de “Casa de las flores” el cual generó algo de interés, dos días después de estrenarse y el internet saturado de memes de “Me saludas al cacas” e historias de personas tar-ta-mu-dean-do, hizo que dicho interés se esfumara como si de la quincena se tratara, y ejemplos como ese tengo varios, las películas más recientes de Star Wars, las últimas de Marvel, o hasta las series de House of Cards, Games of Thrones o la última temporada de Stranger Things, lo mismo sucedería con Guasón, pero a unas horas de ser eliminada de cartelera decidí verla, no una, sino dos veces el mismo día.
Reitero, no pretendo hacer una reseña, crítica o develar los secretos más ocultos de la realidad o fantasía de Arthur Fleck, pero si compartir con ustedes algunas apreciaciones, en el entendido de que ya viste la película, quejarse de spoilers después de un mes del estreno no es válido.
¿Cuántos “Guasones” hay en nuestra sociedad? Delimito ¿Cuántos hay en México, Michoacán, en Morelia? Evidentemente no hago referencia al oficio tan atacado cinematográficamente de ser payaso, sino a personas con algún desequilibrio mental o emocional, según la Organización Mundial de la Salud, el 25% de la población tiene un problema de salud mental y no es un descubrimiento de la cinta de la Warner Bros que la sociedad no colaboramos mucho en su inclusión “normal” en la misma, de hecho, podemos ser factor de desmoralización de las personas con dichos problemas como los fue para Arthur su propia madre madrastra, sus compañeros de trabajo, standuperos, vecinos, los jóvenes pandilleros, políticos y hasta el propio gobierno que recorta recursos para seguir su tratamiento terapéutico y farmacológico y de éste último es donde me viene la pregunta, ¿Nuestros gobiernos en todos sus niveles se preocupan y ocupan de la salud mental de sus gobernados? Creo que no es necesario dar una respuesta cuando la discusión en la agenda pública es que con la eliminación del Seguro Popular se dejarán de cubrir todos los gastos de niños con cáncer, evidentemente, la prioridad no es la salud mental.
En su estreno se generó un gran debate de que, si Guasón era una película apta para niños y/o adolescentes, muchos criticaron que la clasificación B15 dada en México se quedaba corta y debió ser C, después de verla solo puedo decir que la violencia observada en la película se queda muy, pero muy corta con la realidad de violencia que vivimos en, por ejemplo, casi cualquier Estado de la República Mexicana, hagamos cuentas de los asesinatos del Joker en el largometraje: los 3 empleados de las empresas Wayne, su ex compañero de trabajo, su madrastra y Murray, de ellos, los asesinatos de su excompañero y el conductor de TV Murray resultan los más cruentos (nada comparado con niveles de sangre vistos en American Horror Story o la serie de Marianne) pero en lugar de hacer la comparativa con series, ¿Les parece si la hacemos con la realidad? El 5 de noviembre pasado una nota de El Universal se titulaba “Matan a 12 de familia LeBarón, 9 de ellos eran niños”.
Dicen que la realidad supera a la ficción y para muestra basta un botón, dicha nota da cuenta del asesinato de mujeres y niños inocentes, algunos de ellos calcinados, videos en redes sociales del hecho fueron prueba fehaciente de tan atroz ataque, como en casi cualquier asesinato o masacre, materiales audiovisuales circularon sin pensar en que son personas o en sus familias, si, en esas redes sociales donde niños y adolescentes navegan muchas veces sin supervisión o restricción alguna (que conste que no estoy a favor de la censura, pero si de controles parentales), pero ahí no hay debate de la clasificación del material altamente sensible, así que el debate de que si la clasificación debió ser B15 o C pierde fuerza, pues Guasón es una “historia de hadas” comparada con una triste realidad mexicana.
Lo anterior no significa que desde mi perspectiva deban eliminarse las clasificaciones y dar acceso a niños a cualquier película, definitivamente no, desde mi perspectiva la B15 fue correcta, inclusive creo que un menor de edad (de 15 a 17 años) debe ir acompañado de un adulto con el que puedan discernir lo incorrecto de las acciones de Arthur más allá de una sociedad culera intolerante y es que las clasificaciones fueron hechas precisamente para salvaguardar la salud mental de los niños que no tienen una madurez o en algunos casos criterio para ver escenas de violencia, lenguaje soez, sexualidad o adicciones, lo que es inadmisible, es que ayer que fui a ver Guasón en Cinépolis una familia de 12 integrantes llegó con 4 niños, una menor de alrededor de 3 años, dos más como de 5 años (afortunadamente uno se durmió) y una niña, la más atenta, como de 9, hubieran visto su cara de terror en los asesinatos, eso sin discutir si dos más rebasaban o no los 15. Nuevamente un debate por la clasificación pierde fuerza cuando a las empresas que proyectan las películas les vale un cacahuate quienes ingresen, mientras les paguen un boleto y mientras no metan una torta o una gordita de chicharrón, porque ahí si hasta a la policía te quieren echar, un ejemplo más de que la salud mental de la sociedad no solo le concierne al gobierno, sino a todos, empezando por los padres, que en este caso actuaron de manera muy irresponsable, si mi generación quedó traumada con IT (ESO) que al verla ahora no genera más que gracia, no quiero imaginar el trauma de por lo menos estos 4 niños.
Regresando al punto de que la realidad supera a la ficción y la comparativa con la masacre de la familia LeBarón, en la película vemos como gran parte de la sociedad se identificaba con Arthur sin siquiera saber su identidad, inclusive algunos medios se preguntaban si el desconocido payaso era un justiciero anónimo tras la muerte de los 3 empleados de empresas Wayne quien su dueño Thomas Wayne (papá de Batman), “para variar” se postulaba para alcalde, en un escenario de polarización de la sociedad de Ciudad Gótica por la diferencia de clases sociales la justificación de los asesinatos aparecía en algunas minorías. El caso LeBarón sin duda le pagó al gobierno del Presidente López Obrador, pues se dio justo en un momento en el que muchos criticaban su estrategia de seguridad por el famoso culiacanazo, este hecho (como muchos otros) remarcó la polarización de la sociedad mexicana, pues al tratar de quitar responsabilidad al presidente, un sector de la población utilizó las redes sociales para atacar a la familia LeBarón por sus disputas de recursos naturales para su comunidad mormona, por sus creencias, por su estilo de vida polígamo, es decir, revictimizándolos, como en ciudad Gótica se buscó justificar el asesinato de INOCENTES, al final de la cinta Arthur transformado en Guasón es idolatrado por anarquistas como si fuera un semidiós (discutible si fue realidad o era la imaginación del propio Arthur dentro del manicomio) pero en la realidad hemos visto que la cultura de las camionetotas, de las armas, de las “plebes”, del Buchanan´s ha ganado terreno, no solo en los jóvenes quienes son el blanco de reclutamiento para dichos grupos, sino también en muchos niños quienes ven eso como un ejemplo a seguir.
Es increíble que en pleno siglo XXI, el bullying siga siendo una constante, basta con pasar por una secundaria para escuchar apodos como “cuatrojos”, “la albóndiga”, “el gato”, “la pulga”, “la jirafa”, “el negro”, “el gringo”,”el cucky”, “el Kiko” por mencionar algunos de los “menos manchados” pero que de igual manera son racistas, clasistas y que degradan a la persona, basta con ver como YouTube está plagado de videos de peleas escolares con decenas de espectadores pero pocos mediadores, Guasón nos deja claro que el bullying por inocente o gracioso que parezca, excluye y daña de manera permanente a alguien, como ejemplo los pandilleros que se divierten robándole un simple letrero, o los ebrios intolerantes de la risa involuntaria de alguien que no actúa de manera “normal” o como ellos, sin duda, Joker muestra que una arma en manos de alguien trastornado y enojado con su entorno puede ser fatal no solo para la víctima, sino para los victimarios y la sociedad en general. Ojo, que el tráfico de armas desde Estados Unidos y la facilidad para conseguir una aquí en México es una realidad.
Concluyo, como un simple cinéfilo, sin ser crítico puedo decir que la película me gustó, tiene muchas aristas desde las cuales se puede hacer un análisis o se puede suponer una u otra cosa, donde el espectador puede decidir que fue “realidad” y qué fue fantasía de Arthur, me gusta que deja mensajes importantes como la relevancia de la salud mental, de un acompañamiento terapéutico, de que si un gobierno no le da la importancia, como en la película, tendrá como consecuencia descomposición social que se traduce en suicidios, delincuencia, asesinatos, desempleo, consumo de drogas que conlleva a su vez tráfico de las mismas y todo lo anterior haciendo de ello un ciclo sin fin.
Lo he dicho siempre, la educación es la solución a mediano y largo plazo de todos nuestros problemas y eso no solo incluye las ciencias, sino la educación de las emociones (que no se impone con una Constitución Moral), del control sobre mis acciones, la tolerancia, el ponernos en los zapatos de otros, la importancia de la empatía con la persona que tengo al lado, una sonrisa, un saludo, un abrazo puede cambiar la vida de alguien, así como una palabra o un gesto, puede ser la “gota que derrama el vaso” en la de alguien más, la película es el inicio de la degradación de una sociedad y el mensaje implícito, es que debemos ir como sociedad para el otro lado, es tarea de todos. No te conviertas en un guasón, ni permitas que los que te rodean lo hagan.

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