Antes de coordinar el Programa de Comedores Comunitarios de SEDESOL en 2016/2017 he de reconocer que me parecía un programa un tanto paternalista, pero cuando conoces verdaderas historias de vida, niños saliendo de la desnutrición, mujeres viudas o violentadas que encontraban un refugio en los espacios comunitarios, verdadera vocación de servicio de voluntarias cocineras o adultos mayores que culminarían su primaria o secundaria por la alianza con el INEA, te das cuenta que no solo era una estrategia de alimentación, sino de integración de la comunidad, de seguridad pública, de salud, de educación.
Sin duda, creo que era un programa perfectible, pero no para eliminarse de tajo, hoy don Honorio (historia que retoma El Universal, del comedor que instalamos en Santa Fe de la Laguna) podrá recibir el doble de pensión del adulto mayor (espero así sea) pero no tendrá un espacio para platicar sus historias, para sentirse parte de una comunidad, para darle seguimiento a su salud y la de sus hijos, que el día que no pudiera asistir al comedor una voluntaria le llevara sus alimentos hasta su hogar, en fin… el tiempo dirá si fue acertada o no la decisión del gobierno actual, sinceramente no lo creo.
Les comparto la nota del Universal que les comento:

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